domingo, 15 de agosto de 2010

#2

No importaba si lloraba delante de él, experto en ignorar lágrimas.
Que se hace cuando a tu propio padre le importa poco y nada? En mi interior esperaba una palabra de consuelo, ''no llores, perdoname''. Pero todo siempre se trata de esperar, esperar a que reflexione o comprenda, esperar a que haya un mínimo gesto desinteresado, esperar a que haya un grado de madurez de su parte.Nunca pasa y ya no sirve de nada esperar.


Estas sitaciones te llevan a pensar en un futuro cumpliendo este rol,el de madre o padre, de una manera totalmente diferente. Sacando los errores o al menos evitandolos.Lo que debe hacerse y lo que no.
Al fin y al cabo algo nos enseña, algo queda.

#1

Es casi una manía, dejo la televisión escendida , la radio, las luces...
Todo por el simple hecho de la soledad, supongo que me aterra el estar sola en casa.Más allá de donde esté, creo que después de todo no soy tan fuerte como pensaba.